La Gran Muralla, de la que no pudimos disfrutar plenamente debido a la niebla, pero aun así, subimos a unas cuantas atalayas, eso si, con el debido aplastamiento y embotellamiento de chinos.
Y el Palacio de Verano, utilizado por los emperadores para escapar en verano de la sofocante Ciudad Prohibida, un bonito parque con edificaciones alrededor de un lago, donde destacan el barco de mármol y el puente de los 17 arcos.
Ya hace un mes que llegamos a China, se nos ha pasado volando si pensamos en el tiempo, pero larguisimo si pensamos en las cantidad de cosas maravillosas que estamos viendo y la cantidad de gente que estamos conociendo. Pero aun queda un mes jejeje.